lunes, 23 de enero de 2012

¿Cómo funcionan los redondeos?, ¿por qué apoyarlos?

Los redondeos son tan útiles y efectivos para recaudar fondos para causas sociales como objeto de ataques mal intencionados, “de mala leche”, por parte de personas que desconfían de las empresas que participan e incluso de las organizaciones filantrópicas asociadas objeto de la ayuda.
La mayoría de esos ataques se dirigen, antes que nada, hacia la participación de la empresa. Con el redondeo el crítico obtiene “un buen pretexto” para expresar su ira contra la actividad lucrativa y señalar que los empresarios nada más andan buscando mecanismos que le permitan evadir impuestos y que el redondeo “es pura tranza”. La organización filantrópica pasa a segundo plano de los ataques, pero dependiendo de su visibilidad y tamaño, también puede ser objeto del duro escarnio de los críticos, como sucede con Teletón y no con otras asociaciones poco conocidas.

Los redondeos consisten en que un establecimiento que decide apoyar un redondeo invita al cliente que adquirió ciertos artículos en el momento que va a pagarlos done los centavos que se requieren para alcanzar la unidad, de tal manera que si usted compró un refresco y una botona deberá pagar $14.70 pesos, el cajero le exhorta a que los 30 centavos que faltan para llegar a $15.00 sean donados a la institución y causa que la empresa está apoyando (en el Ticket que se anexa y que comprueba una compra este pasado domingo 22 de enero, aparecen redondeados 50 centavos para apoyar al Centro Educativo Domus). De tal suerte que la organización beneficiada en un lapso de tiempo, en el que dura la campaña –regularmente 3 meses- recibe la totalidad de los centavos donados para apoyar los programas y servicios que ofrece a grupos que carecen de acceso por su condición de pobreza, desigualdad, marginalidad, etc.
Entre los establecimientos que apoyan con regularidad diversos redondeos destacan: Comercial Mexicana, Chedraui, Almacenes Ley, (en fin tiendas afiliadas a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales) y Walmart. Otros comercios como Oxxo, S-Mart y 7 Eleven también lo hacen de manera constante a lo largo y ancho del país apoyando a varias causas. Los bancos apoyan a organizaciones civiles con acciones similares de captación de donativos que funcionan igual que los redondeos. Lo hacen a través de los cajeros automáticos (solicitando 5 pesos) y con éxito han ayudado a otorgar miles de becas.
En el caso que nos ocupa, redondeos directos en establecimientos como Oxxo y 7 Eleven, vale la pena señalar que para que un redondeo sea exitoso depende mucho de la disposición del cajero de solicitar al cliente su apoyo pero por efectos negativos de la percepción fácilmente se desalientan y no invitan a donar con regularidad. El rango de recursos obtenidos se encuentra entre 125 mil y poco más de 900 mil pesos en un tiempo de tres meses, variaciones que están determinadas por: grado de participación de los cajeros, causa social apoyada, número de establecimientos que participan en el redondeo y disposición de información que atraiga la atención del donante, entre otros factores.
Sin embargo es tal la saña contra las empresas y el redondeo, que incluso algunas personas dedicaron extensos correos electrónicos que circulan con frecuencia en internet y su envío se incrementa en diciembre con el evento de Teletón, o con cualquier otro redondeo, como por ejemplo en enero con el de Únete, organización que trabaja para disminuir la desigualdad en el acceso a la informática y busca dotar con equipos de cómputo a escuelas públicas de zonas marginadas o de franca pobreza.
Para mostrar el grado de desconfianza que existe alrededor de este mecanismo revisemos algunos datos. Don Sergio Sarmiento señaló recientemente que la época prenavideña circula un correo invitando a no donar a Teletón. Escribió en su prestigiada columna Jaque Mate a propósito de una consulta que le hiciera un lector: “una simple pregunta, y se la hago porque confío mucho en su calidad moral… ¿Puede usted jurarme que el dinero que Televisa recauda a través del Teletón no lo usa para evadir impuestos?” (Reforma, diciembre 2 de 2011).
Por otra parte, a la siguiente semana el periodista y Director de Milenio Diario, Carlos Marín, en su espacio de televisión del mismo grupo (que se trasmite en circuito de paga), el miércoles 7 de diciembre, día en que comenta los correos que le mandan sus lectores, compartió uno que recibió en el que el remitente también atacaba al Teletón dando el mismo argumento: las empresas se valen o usan a las organizaciones filantrópicas para evadir impuestos.
Para colmo los aguerridos escribas contra redondeos en sus textos para persuadir a no donar, apoyan su postura en los siguientes argumentos:
• Intente solicitar su recibo deducible por los centavos que donó en el redondeo y no se lo dan (sic)
• La empresa es la que queda bien, pues ella es la que dona y no da crédito a las personas que dieron centavos
• La empresa obtiene el recibo deducible por la donación hecha por los centavos sin que ellas hayan puesto nada
• Con el redondeo, finalmente la empresa evade impuestos
Ningún correo de esa naturaleza explica, más bien especula, y su contenido invita a reflexionar sobre la falta de conocimiento de las disposiciones fiscales que rigen al sector filantrópico y sobre todo el concepto de deducibilidad. Entonces podríamos preguntar: ¿Cómo funcionan los redondeos?, ¿Realmente una empresa evade impuestos en su relación con instituciones filantrópicas?, ¿Sí evaden impuestos?, ¿Los recursos llegan a la organización filantrópica?, ¿Hay alguna manera para verificar que la empresa no se aproveche de ese recibo deducible?
Funcionamiento del redondeo
La empresa que decide apoyar un redondeo presta su infraestructura. Abre una subcuenta en su sistema contable donde se irán sumando los centavos donados durante la campaña. El sistema contable genera un reporte sobre la cantidad recaudada en todos los establecimientos que participaron y se obtiene la cantidad total.
La empresa entonces emite un cheque a favor de la organización filantrópica por la cantidad total de la donación que se reunió por el aporte de miles de personas que redondearon, con el cual ampara la salida de ese recurso de su contabilidad y recaba la firma de recibido de aquella asociación beneficiada. Conceptualmente el donante fue “el público en general” y no la empresa. Por lo que ese es un recibo simple (la empresa puede anexar una copia del recibo que emita la organización a nombre del “público en general” del que se habla líneas adelante).
El ingreso del redondeo a la organización filantrópica (vía cheque) tiene que quedar documentado con un recibo de donativo, que es deducible del impuesto sobre la renta. La organización expide entonces un recibo (cuyo formato, ya sea impreso o electrónico, es aprobado previamente por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, está foliado y además incluye las leyendas respectivas que determina la ley como son fecha más reciente del Diario Oficial de la Federación donde fue publicada la autorización para ser donataria y los datos del impresos o sello electrónico) con la leyenda recibí “Del público en general” la cantidad de…
Contablemente las organizaciones por cada recibo que emiten pueden tener 3 o 4 juegos de un recibo foliado. De esta manera se tiene el original, regularmente impreso en hoja blanca, él cual se otorga al donante; el segundo de color verde, se destina a la contabilidad, y; el amarillo al expediente de la organización.
Toda organización que es donataria autorizada, por las disposiciones de transparencia a la que están sujetas por parte de la SHCP, tiene que llevar un sistema contable acorde con la normatividad aceptada en nuestro país; todo donativo se registra y al donante se le otorga su original. Sin embargo en el caso de los redondeos, como “el público en general” no es una persona física ni una persona moral (que cuente con su registro federal de contribuyente), la organización emite el recibo (tal como se ha señalado líneas arriba) pero conserva el original en sus archivos porque no hay un destinatario que pueda hacer uso de las donaciones realizadas por un colectivo a partir de centavos.
La posesión de ese recibo por parte de la organización filantrópica beneficiada por el redondeo, puede ser verificada por cualquier persona directamente en las oficinas de aquélla y gracias al avance de la informática, también por internet en la página del Sistema de Administración Tributaria para lo necesitará saber la clave del Registro Federal de Contribuyente de la institución filantrópica y revisar su informe de transparencia donde aparecerá el listado de personas físicas, personas morales y público en general que otorgaron donativos.
Por otra parte, se hace necesario exponer algunos fundamentos legales en torno a la deducción de impuestos por parte de personas físicas o morales:
1) Deducir impuestos no significa evadir
2) Los donativos empresariales se dan contra las utilidades de la empresa (o en el caso de una persona física contra sus ingresos) y antes del pago de impuestos
3) Nunca se deduce el 100% de lo que se dona, sino que otorgar donativos, ayuda a bajar el porcentaje de la tasa grabable que se tiene obligación de cubrir
4) Existe un límite oficial. Actualmente la legislación señala que sólo se podrá deducir hasta el 7% de los ingresos del contribuyente del ejercicio inmediato anterior (véase el artículo 31, fracción III de la Ley Federal de Impuestos Sobre la Renta)
Qué se recomienda hacer para disminuir la suspicacia y para que usted diga ¡Sí al redondeo!:
1) Pregunte al cajero el nombre de la asociación, o la causa, para la que se está convocando el redondeo. Es común encontrar algún tríptico con información de la asociación (Anexamos también la información que actualmente se encuentra en Oxxo del redondeo que hicimos para apoyar este artículo el pasado domingo).
2) Done con confianza, pues ya tiene la información que le deja claro cómo funciona el redondeo. Para su mayor tranquilidad, las empresas que apoyan eligen sólo a asociaciones que son donatarias autorizadas.
3) Tome nota del nombre de la organización y búsquela en internet (en este caso visite www.dis-capacidad.com que es la página del Centro Educativo Domus). Obtendrá mayor información sobre su quehacer. El Centro Mexicano para la Filantropía tiene en línea a disposición del público en general un Directorio de Instituciones Filantrópicas.
4) Visite a la organización beneficiaria del redondeo para que se cerciore sobre los beneficios que ofrece a la comunidad, se sorprenderá que con tan pocos recursos hagan tanto (Domus se encuentra en MálagaSur 44, col Insurgentes Mixcoac, en la Delegación Benito Juárez en la Ciudad de México).
5) Prepárese para seguir donando regularmente (tan sólo son centavos), ¡Nunca se sabe si en el futuro uno mismo o algún familiar requerirá los servicios que otorgan las organizaciones filantrópicas!

lunes, 16 de enero de 2012

Empresas internacionales que operan en México podrían tener más clientes si traen su fundaciones también

Para Alexis E. Rovzar de la Torre, in memoriam

Por: Emilio Guerra Díaz

(Artículo originalmente publicado en:
www.expoknews.com
Se permite la reproducción por parte del autor)

En alguna ocasión me preguntaron sí era una moda que la empresas (tanto nacional como extranjera) crearan su fundación, y sí lo hacían, ¿Para qué servían? Como siempre, a estos temas siempre ronda la desconfianza y para dar respuesta a mis interlocutores señalé que desde luego no era una moda, más bien una necesidad.

Para explicar por qué es una necesidad que la empresa impulse su propia fundación recurrí a señalar que no porque en México nuestra tradición filantrópica no se vislumbre en plenitud y que nuestras instituciones en relación a la proporción con la población sean pocas, significa que su aporte hacia distintos ámbitos sea importante. Adicionalmente señalé que es un absurdo que muchas empresas trasnacionales que atienden su mercado de una manera contundente en otros países no realizaran sus prácticas de inversión social en México también.

A la globalización económica le ha devenido la mundialización de la solidaridad, de la filantropía y de la inversión social y nuestro país no puede quedar exento de esa tendencia internacional.

Al interior, una empresa que cuenta con su fundación inmediatamente manda un mensaje solidario para sus colaboradores y grupos de interés. Quizá muchos empleados no puedan definir para qué está o por qué la empresa la creó, pero advierten que es para apoyar a grupos sociales vulnerables, en pobreza o en desigualdad. Al exterior de la corporación de alguna manera la empresa “se humaniza” contrarrestando la idea del lucro rapaz.

Idiosincráticamente podríamos recurrir a la significación que recibe la actividad lucrativa que para un gran sector de la población: para ellos empres significa hacer “negocios” o “Bisnes” donde se va “tranzar”, “defraudar”, “explotar”, “malversar”, los recursos del otro en beneficio propio.

Sin embargo sabemos que no es así. Desafortunadamente se tiene que ir contra corriente y al tiempo de enfrentar el desafío de crear una cultura filantrópica en México, también se tiene que alentar la del emprendimiento, la de generar riqueza y que nos sintamos cómoda con ella. Aquí es donde las fundaciones colaboran a dar profundidad a la actividad económica lucrativa. Ésta es legítima, deseable porque también alienta el desarrollo tecnológico y científico; pero además permite ordenar, bajo una estrategia la focalización de los recursos que la empresa pueda invertir para su propia sustentabilidad, es decir, para su permanencia en el tiempo.

Pero, pasemos de la reflexión abstracta y general, a la exposición concreta de algunos ejemplos. Tomemos el caso de tres negocios que operan en México, de origen extranjero, que ofrecen servicios de gran utilidad y calidad: un banco, como Scotiabank; una compañía de servicios como Starbucks, y; Nike cuya ropa deportiva es muy apreciada en nuestros consumidores.

Lo que tienen en común estas tres marcas es que, cada una de ellas en su país de origen, sí cuentan con fundación pero en nuestro país carecemos de la presencia y trabajo de sus instituciones filantrópicas.

En el caso de Scotiabank su interés es apoyar la educación y el medio ambiente. Desde el corporativo destinan importantes recursos en Canadá para apoyar un amplio programa de becas y programas de recuperación y preservación medio ambiental a través de su programa EcoLiving que abarca desde Environmental Defence (para contrarrestar efectos del calentamiento global), aliento al uso de tecnologías limpias, preservación de espacios verdes, protección a especies animales y suministro de agua limpia, entre otros objetivos. En países como El Salvador y Costa Rica llevan actividades similares y financian proyectos ambientales con socios locales.

La empresa de Howard Schultz creó su fundación en 1997 y bajo el lema “Apoyamos nuestra comunidad en la comunidad” Starbucks lleva a cabo diversas acciones bajo su fundación. Primero que nada hay que destacar las acciones que lleva a favor de la comunidad y de su propia cadena de valor que inciden favorablemente a la sustentabilidad del negocio.

Por un lado se aseguran de la provisión de materia prima, en este caso, café, té y agua, proveniente de productores locales de los países en que operan y destina recursos a toda la cadena productiva: Acceso a la educación y capacitación agroindustrial; servicios de micro-finanzas y micro-créditos, preservación de la biodiversidad, incremento en condiciones de salud, nutrición e higiene. Otro importante programa es “Acopio de agua limpia”. Después de estos programas estratégicos Starbucks Foundation alienta otras inquietudes como: Fomento al liderazgo de jóvenes que están trabajando por su comunidad (programa que se entiende al conocer la trayectoria empresarial del propio Schultz); Apoyo a la educación en China y reconstrucción de la Costa del Golfo de México a raíz de los desastres naturales provocados por los huracanes Rita y Katrina.

Sobre Nike es lógico que esta empresa por su presencia en el mercado asignara a su fundación el objetivo de apoyar el deporte como su programa principal. La Nike Foundation declara que su misión es: “Brindar inspiración e innovación a cada atleta en el mundo”. Pero también por su historia y los conflictos que enfrentó en la década de los setentas por no cuidar que algunos de sus proveedores se apoyaran en el trabajo infantil en países asiáticos, la empresa vía su fundación ha enriquecido su labor social. Cuentan con un programa denominado “Girl Effect” que trabaja para apoyar el desarrollo de mujeres adolescentes como una forma de disminuir la pobreza por ellas mismas. Este programa desea ser replicado en todo el mundo pero han empezado en Asia.

Como comprenderá el lector es deseable que nuestro país avance la creación de fundaciones empresariales sobre todo de aquellas corporaciones que desde su país de origen y desde su corporativo ya han emprendido acciones pero todavía no permean aquí.

Las ventajas competitivas se pueden observar de inmediato. A declarar y presentar los programas de una fundación empresarial en forma doméstica, los consumidores eligen esas marcas y dan la bienvenida a su presencia en el mercado. Poco a poco el consumidor está siendo educado por las corporaciones que si tienen programas de responsabilidad social corporativa y fundaciones que canalizan la inversión social. Ellos prefieren esas marcas porque se vuelven medios y socios para el desarrollo comunitario.

Expok y este columnista le apoyan a fundar su institución y a percibir el retorno de la inversión que decida realizar. Puede escribir a arsphilanthropia@gmail.com

Desde el Consejo Directivo:

Alexis E. Rovzar de la Torre falleció la semana pasada. En el sector filantrópico Alexis será recordado por su calidad humana, sencillez, profesionalismo y por su activa participación como consejero en distintas organizaciones. Formó una gran familia de activistas sociales con Marcela Orvañanos. El matrimonio Rovzar Orvañanos emprendió la creación de Procura una institución pionera dedicada a la profesionalización de las organizaciones filantrópicas. Alexis además fue un generoso, generosísimo benefactor. Desde la junta de consejo mandamos nuestro pésame y un abrazo solidario a toda su familia en estos momentos en que compartimos la pérdida de tan valiosa vida.

jueves, 5 de enero de 2012

Bill Gates, Warren Buffett ¿Por qué?

¿Cuáles son las razones por las que empresarios y magnates norteamericanos como Bill Gates y Warren Buffett, hayan decidido declarar públicamente que donarán un gran porcentaje de su fortuna personal a la filantropía y por qué han emprendido una campaña mundial (Giving Pledge) para que otros empresarios hagan lo propio?

Esta controversial declaratoria puede generar tantas preguntas, pero una muy sencilla es: ¿Por qué lo hacen? Una sencilla respuesta es porque hay cultura de la donación que converge con una visión de hacer negocios, o mejor dicho, para qué hacer negocios. Reflexionemos un poco, con sana ironía, sobre estos magnates que trabajaron toda su vida bajo un enfoque de acumulación de dinero, sin embargo, acabaron trabajando para la comunidad.

Aún cuando nos parecería ajeno y extraño que empresarios mexicanos fueran a seguir este ejemplo (o ya lo hubieran hecho), lo cierto es que este fenómeno de donar o legar para la comunidad a través de la filantropía o alguna institución no lucrativa no nos es ajeno a los mexicanos y contamos con varios casos similares igualmente ejemplares. Quizá entre los más emblemáticos son el de Gonzalo Río Arronte y el de Jerónimo Arango.

Empecemos a revisar con la incredulidad negativa y las críticas que se hacen bote pronto quienes les han llamado la atención la invitación Gates-Buffett. Miremos esta noticia desde nuestra perspectiva cultural.

Al revisar nuestra propia tradición filantrópica con encuestas y trabajos de investigación más serios y con rigor científico que empiezan a tenerse en México como los del Centro Mexicano para la Filantropía y del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); revelan que como mexicanos nos distingue nuestra generosidad. Tenemos una cultura de donar… pero en la calle, de persona a persona y no a instituciones formalmente constituidas. Es decir una filantropía desorganizada, si se acepta el término, primitiva.

Las personas declaran que no donan a la filantropía formal porque tienen desconfianza, porque no creen que los recursos lleguen al beneficiario. Asimismo la incredulidad alienta afirmaciones respecto a que algunas razones por las que hay donantes empresarios, quienes constituyen sus fundaciones, lo hacen para evadir impuestos y en otros casos a las organizaciones de la sociedad civil (OSC) se les percibe como un negocio propio. A la actriz que le nace crear su propia institución para ayudar, es foco de críticas severas, pues se dice que lo hace porque está perdiendo puntos en su raiting, o bien, desea nuevamente presencia en los medios y no perder vigencia.

La desconfianza en México explica entonces la incredulidad con la que recibimos la noticia Gates-Buffett; mientras que a otros les arrebató un suspiro de añoranza por lo que no se tiene, una cultura de dar.
 
Recientemente, durante un foro que conjuntó a OSC en Guadalajara en agosto pasado,  escuché a Jacqueline Butcher señalar que una de las razones por la que Buffett y Gates donan parte de esta fortuna se debe al marco legal norteamericano que es promotor y alentador para que las instituciones filantrópicas cumplan con la obligación de donar el 5% del los activos que tienen.

De otras personas he escuchado que Gates y Buffett lo hacen por moda, lo hacen por protagonismo. Otros más señalan que lo que realmente desean con ese acto es expiar culpas. Unos más aducen que es un puro anuncio fanfarrón. Sinceramente creo que existen razones culturales muy poderosas y aspectos personales importantísimos que provienen del pragmatismo empresarial que explican el por qué de estas donaciones.

Para comprender el aspecto cultural se requiere ir a la historia anglosajona, en particular la formación ética desde la práctica de la religión (al lector que desee profundizar en el tema podría revisar la obra de Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo).

Sí bien católicos y protestantes provenimos de la misma raíz de culto, compartimos en un tiempo una misma percepción sobre el trabajo. Hace más de veinte siglos la Iglesia católica consolidó su presencia en la población por su idea mundana de identificación con Dios a través del trabajo. La escisión del siglo XVI de los protestantes y católicos determinó un cambio en la percepción del trabajo, sus frutos y la forma en la que “se gana el cielo”. Uno de los cambios fundamentales consecuencia de este periodo histórico se situó en la relevancia del trabajo, no de acabar con la idea de dualismo mundo celestial-mundo terrenal.

Desde entonces habría de marcarse una profunda diferencia entre las economías desarrolladas y, por ejemplo, las latinoamericanas. Mientras que en las primeras la idea de riqueza y el deseo de progreso se sentaron a la mesa de las familias; en otras regiones se suplantó a la prosperidad por un determinismo para ganar el mundo celestial bajo el signo del sacrificio: de poco valía una vida terrenal placentera pues se alejaba uno de la bienaventuranza de la eternidad. Por ello el mito de la tierra prometida, para unos está en este mundo y para otros más, en una dimensión celestial.

Concretando estas ideas, la cultura anglosajona en su transición de la economía feudal a la capitalista, logró sentar bases en el hecho de que la única forma legítima de generar y gozar la riqueza debiese estar fundamentada en el trabajo, y no en los privilegios que suponía el sistema de soberanías jerarquizadas feudales.

Este es uno de los pilares del pragmatismo empresarial y como sucede a menudo, es un engrane que mueve otros círculos para generar dinámicas virtuosas. Aún cuando a John D. Rockefeller se le atribuye la sentencia: “gasta 80 por ciento de tus ingresos, dona 10 y ahorra el resto”, esta frase es la piedra angular de la cultura filantrópica de corrientes religiosas del protestantismo. De tal suerte, por ejemplo, que durante el proceso de independencia de las 13 colonias de la corona británica, la filantropía de los nativos americanos floreció al vincular el progreso con el involucramiento ciudadano, fenómeno que estudió profundamente el sociólogo francés Alexis de Tocqueville y que plasmara en su famosa obra la Democracia en América.

Los independentistas americanos decididos a terminar la relación de supeditación advirtieron entonces que ellos deberían construir sus propios recursos educativos y de salud. Por ello hoy la filantropía norteamericana es tan vigorosa en esos servicios y por lo menos, llevan más de 230 años atestiguando que las donaciones –como recursos privados con fines públicos- aplicadas a proyectos sociales resultan ser una buena inversión.

La práctica de gastar, ahorrar y donar desarrolló aspectos idiosincrásicos que hoy continúan vigentes y han fortalecido el ejercicio de la retribución: “uno goza hoy un bien público gracias al esfuerzo y trabajo de los demás que realizaron en el pasado y por ello debo poner mi parte para un mejor futuro para mis hijos y la comunidad” (este hecho es captado en forma sencilla y clara en la película Cadena de favores (Pay it Forward. Haley Joel Osment, Kevin Spacey y Helen Hunt. Dir. Mimi Leder, EEUU, 2000). De esta forma el mundo desarrollado mira hacia el futuro; la tradición latinoamericana no abandona su pasado. Para aquellos el mañana es promisorio (pero hay que construirlo), para los segundos fatalista.

Ahora bien, transitemos por otro de los caminos que expresan y dan sentido al pragmatismo empresarial. Esa ruta nos ayudará a entender que el hombre de negocios, generador de riqueza, basa su esfuerzo en el trabajo y la habilidad para planear, ahorrar e invertir en forma eficiente y eficaz. De tal suerte que con esa filosofía fragua su éxito y mide a los demás en relación a los privilegios obtenidos y descalifica prácticas de enriquecimiento que no provienen de actividades legítimas: ¿Sé tiene fortuna por esfuerzo empresarial o por corrupción?, ¿Es una fortuna legítima o ilegítima? Por ello se oye decir a algunos empresarios vanguardistas que la mejor herencia para sus hijos es enseñarles a amar al trabajo, no a desear que ellos gasten sus fortunas; que un hombre de negocios desarrolla sus habilidades industriosas y en cambio, un hombre que aspira a ser rico puede cometer cualquier acto ilícito.

Algunos personajes de la vida empresarial norteamericana, como Gates y Buffett, deciden entonces legar, donar gran parte de su patrimonio a instituciones no lucrativas, porque en el futuro, aún cuando hayan abandonado este mundo, continuarán mandando sobre el destino de sus fortunas con un sentido humanista (utilitarismo puro).  Otra forma de trascender en el mundo terrenal. De tal manera su esfuerzo empresarial no se dilapida, derrocha o disuelve, todo lo contrario, forma un corpus de recursos de inversión social que tendrá su rúbrica.

Sí me he podido explicar, entonces vemos que ciertamente el marco legal norteamericano, como dijo Jacqueline Butcher en Guadalajara, ayuda y facilita, que ocurran las donaciones anunciadas por Gates y Buffett, pero además, es sin duda la práctica de una posición cultural-religiosa, practicada de generación en generación en forma sistemática y sostenida, que concilia en la vida de las personas al mundo celestial con el terrenal lo que clarifica que la práctica de legar, donar a instituciones filantrópicas es una decisión harto inteligente. Es dar un sentido de vida, es “continuar con vida en el futuro”.

Congratulémonos por esta noticia, pero también sintámonos orgullosos porque esas prácticas se han dado ya en México, citábamos líneas arriba a Don Jerónimo Arango y a Gonzalo Río Arronte, empresarios que legaron y que trasmitieron la enseñanza empresarial a sus descendientes. Ambos llenaron de un contenido social a la riqueza generada por su trabajo, en vida disfrutaron del fruto de su trabajo, pero su generosidad ha trascendido a su generación y decidieron retribuir, dar una utilidad social a su fortuna.

Así hoy podemos gozar, por ejemplo, del parque Xochitla en el norte de la ciudad de México (obra de su hijo Manuel Arango Arias) y contar con uno de los mejores ejemplos de un legado a favor de una fundación, como lo es la institución homónima de Don Gonzalo. Atrás, unos pasitos atrás, vienen otros empresarios visionarios y que están desarrollando sus iniciativas filantrópicas modernas con diferentes matices. México cuenta con un par de docenas de los más afamados hombres de negocios, los cuales ya están actuando. A otros en cambio, nos tocará coadyuvar a crear en nuestra comunidad esa cultura del dar, de retribuir; de alentar la práctica de donar. 

Artículo publicado originalmente en www.expoknews.com el 24 de septiembre de 2010. Se reproduce aquí con el consentimiento del autor.