miércoles, 5 de diciembre de 2012

¡Un millón 200 mil gracias!



Para ti, que eres una persona voluntaria



“Quien tiene la voluntad tiene la fuerza”

Menandro de Atenas





Por: Emilio Guerra Díaz



Hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Voluntario. Felicitamos a todas aquellas personas que lo son. En México, a pesar de ya dar los primeros pasos para saber a cuánto asciende el numero de activistas que prestan servicio a favor de los demás en el país, la cifra puede ser aproximada (pero inexacta), pues a pesar de que el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en la I Cuenta Satelital de organizaciones sin fines de lucro de 2008, señala que hay alrededor de un millón doscientos mil voluntarios en esta nuestra nación.



De acuerdo al INEGI, la aportación del servicio voluntario en el país equivale a 28 mil 260 millones de pesos; lo que representa el 0.24% del PIB nacional. De la población voluntaria el 62% son hombres y el 38% son mujeres. Seguro este último dato hará brincar a muchas, pero lo que sucede es que en varios casos algunos varones forman parte de varios consejos y patronatos a la vez.



Por qué la aseveración de “cifra inexacta del INEGI”, porque para fines prácticos al registro de dicho instituto pueden escaparse la recolección de datos sobre personas que hacen servicio voluntario ¡Y no lo saben o no lo declaran…! ¿Cómo?..., ¿¡Cómo que no lo saben!? Apreciar y estudiar la participación voluntaria de personas se vuelve complejo en un país como el nuestro donde hay gran generosidad pero también en esa misma medida, gran disparidad de actividades y sectores donde el servicio voluntario ocurre.



Otros fuentes sobre datos de interés nos lo ofrecen tanto la obra “México Solidario, Participación Ciudadana y Voluntaria (Rivas; Jacqueline, México 2008) como la Encuesta Nacional sobre Filantropía y Sociedad Civil en México (ITAM, 2008) que en su ejercicio de investigación y cualificación sobre cuáles son las características de involucramiento del mexicano en materia de filantropía revelan se prefiere donar de persona a persona, ocurre en la calle y no se hacen donaciones con regularidad a organizaciones formalmente constituidas. Persiste en la nación la preferencia de participar en forma individual y la desconfianza ciudadana hacia las organizaciones civiles.



¿A qué se deben esos rasgos de nuestra filantropía y trabajo voluntario? Mucho depende de la capacidad de las organizaciones para formar y administrar programas de voluntariado que establezcan estrategias para el adecuado involucramiento en este sector.



Ante la falta de destreza de un sinnúmero de organizaciones para convocar, reclutar y mantener voluntarios, el círculo vicioso se retroalimenta y para salir del hoyo en muchas ocasiones no se advierte que las organizaciones son responsables de hacer atractivas las actividades donde potenciales voluntarios se incorporen. En otros casos no se considera como un sujeto activo a la comunidad que requiere de servicio voluntario. Para muchas organizaciones siguen siendo los beneficiarios en lugar de apreciarlos como participantes para transformar su propia condición adversa.



La actividad voluntaria, la más deseable, debiese fluir a través de grupos voluntarios formalmente constituidos para convertirse en acción social voluntaria, pero como señalamos arriba, el voluntariado en México se da manera informal, ocasional, discontinua y a veces orientada por distintas motivaciones e intereses que escapan del imaginario colectivo.



Así por ejemplo se pueden observar ciudadanos colaborando como voluntarios informales en una asociación de condóminos. Otros ayudan para que sus calles estén limpias, sean seguras, se disponga adecuadamente de la basura, se cuente con los servicios públicos, etc. Es rasgo fundamental que un voluntario no cobran ningún salario por su colaboración pero están interesados y motivados por la seguridad y bienestar de sus familias.



Otro caso son los voluntarios (también no formales) que participan en la prestación de servicios religiosos. Todos los sábados o domingos se presentan en su templo, ayudan para la celebración de la eucaristía, en la administración del templo o en servicios de educación y salud que ofrece la parroquia. Otros más dan catequesis. Algunos más brindan orientación familiar e incluso apoyo psicológico.



Qué decir de los padres y madres de familia que de forma voluntaria se involucran con las autoridades de la escuela primaria a la que acuden sus hijos para apoyar la generación de ingresos para el mantenimiento del recinto educativo. Ayudan en organizar kermeses, festivales, bazares, visitas a sitios de interés cultural, se abocan a llevar conferencistas y vinculan a maestros, orientadores y consultores a apoyar y a formar escuela para papás y mamás.



Qué decir de los empleados de una empresa u oficina y dependencias públicas que ha sido designado como brigadista en casos de desastres y su compromiso le motiva a capacitarse y saber cómo reaccionar en situaciones de emergencia.



Los jóvenes son otra fuente inagotable de servicio voluntario. los ves participando en brigadas de educación, salud, atención a desastres (como Las Hormigas del ITESM). Otros acuden a asilos y albergues para organizar una vez a la semana actividades recreativas para adultos mayores o niños huérfanos. También se han involucrado en servicio comunitario y por ejemplo, a través de Un Techo para mi país o Hábitat para la Humanidad, construyen casas para población marginal que no tiene una vivienda digna. Los jóvenes participan en deportes, arte, cultura y fotografía. Animan, estimulan, se involucran.



A pesar de que sus padres puedan decirles “ya déjate de hacer güey y ponte a trabajar en serio, ¿Qué es eso de dar servicio voluntario”?, ponte a buscar un verdadero trabajo donde te paguen”, miles de jóvenes han encontrado su vocación y han descubierto su misión personal en la vida y enfilan su barco hacia esos mares, con los años papá y mamá reconocerán que esa actividad les ayudó a hacerlos ciudadanos de provecho y profesionistas dedicados con vocación social, viviendo los valores que a veces se quieren inculcar de manera teórica y no vivencial.



También se pueden observar voluntarios que hacen labor individual y pueden ser cuentacuentos, visitadores frecuentes de abuelitos, organizadores de actividades recreativas y educativas para niños. Observas voluntarios que son activistas que trabajan por el bienestar de los animales; otros más, se acercan a dar alimento al migrante, reparten cobijas, hacen colectas, etc.



Por ello, damos mucho más de un millón doscientas mil gracias a todos los voluntarios que dan servicio en nuestro país y recordemos que ellos como dice Menandro de Atenas, al tener la voluntad tienen la fuerza de transformar a nuestra comunidad, a nuestro país, en un mejor lugar para vivir pero nos toca participar. ¡Felicidades a nuestros voluntarios!

martes, 4 de diciembre de 2012

Fundaciones empresariales podrían potenciar el voluntariado



Este 5 de diciembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Voluntario. Esta conmemoración se estableció porque la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas decretó el 17 de diciembre de 1985, la festividad mundial y desde entonces se fijo esa fecha para reconocer el aporte de ciudadanos que se involucran en el bien común.



En la actualidad la empresa se ha transformado en excelente aliado para impulsar el voluntariado dentro de la corporación o fuera de ella apoyando distintas causas sociales y de maneras muy distintas: desde apoyar con mentores, hasta financiar el desarrollo de actividades donde se fortalezcan grupos voluntarios. Sin embargo el alcance mayor de un programa de voluntariado empresarial estará en función de la manera en la que detone ciudadanía, entendida ésta como el asumir compromisos y responsabilidades que incidan en el bienestar colectivo y participando en actividades independientemente de las que hace el gobierno.



Por ello, ya sea a través del Programa de Responsabilidad Social Corporativa o de su fundación, una empresa puede sumarse a la tarea de potenciar la participación ciudadana mediante el voluntariado. Hace algunos años recibí un premio por un artículo que escribí y que se intitula “La Empresa como Educador Cívico” y entre las tesis que ahí expresamos es que la empresa es capaz de establecer procesos internos que, basados en principios éticos, el colaborador los vive en la empresa con la motivación de recibir un salario, pero cuando las iniciativas están fundamentadas en la coherencia y congruencia empresarial son capaces de trasladarse a la vida familiar por parte del trabajador. Lo mismo sucede con el voluntariado corporativo. Si una empresa decide incursionar en este campo, acabará involucrando también a los familiares y a sus grupos interesados.



En un principio, organizar un grupo voluntario dentro de la empresa parece un reto de grandes dimensiones. En cierta manera lo es, porque en muchas ocasiones a quienes se les asigna esta tarea enfrentan dos cuestiones: 1) No han sido voluntarios y 2) No vislumbran las variantes principales que deben abordarse para un exitoso programa.



En algunos casos los noveles coordinadores de voluntariado corporativo acuden a asesores y firmas de consultoría especializada en responsabilidad social corporativa para solicitar guía. Pero se recomienda tener cuidado con las consultorías que ofrecen crear programas similares cuando ni siguiera han tenido alguna experiencia en crear alguno; sus consultores no han sido voluntarios, o bien, sólo proponen acciones para dar visibilidad a la empresa.



Un programa de voluntariado corporativo puede ser un fin o un medio y los alcances y formas de trabajo, así como sus resultados, serán distintos dependiendo de la vertiente que se decida tomar.



¿De qué depende alguna de esas condiciones? No hay una sola respuesta, así puede ser una decisión que tome un ejecutivo, el director de recursos humanos, el gerente de RSE, el director de la fundación, etc. También la experiencia ha mostrado que en algunos casos directivos han declarado crear una fundación y contar con un programa de voluntariado se hace para cubrir requisitos que marca el Distintivo ESR. Otros más argumentan que si los competidores tienen lo suyo, pues entonces habrá que hacer lo propio, pero mejor. En estos casos se reacciona prudentemente porque persiste la idea de que desarrollar esas áreas representa un gasto adicional.



Algunos elementos que se deben considerar al crear un programa de voluntariado son: 1) Los objetivos y alcances que se quieren; 2) Definir una matriz sobre el manejo del tiempo voluntario en su relación con la empresa, 3) Definir iniciativas y acciones que pueden estar alineadas a la misión de la empresa y de su fundación. Faltaría anotar otros 6 considerandos más, pero estos tres primeros son muy útiles para ilustrar los pasos a seguir y que definirán si el programa es un fin o un medio.



Por otra parte, también es importante señalar que algunos programas de voluntariado corporativo desean establecer alianzas con organizaciones civiles y el entendimiento entre ambas es otro desafío. Encontrar actividades en común, tiempos y acciones para coordinarse con cada una de sus fortalezas plantea un mutuo entendimiento. Pero corresponde en gran medida a las organizaciones tener la capacidad de desarrollar y proponer actividades que sean de interés para la empresa y ésta se pueda apoyar en el expertis para lograr impacto en la comunidad.



Ya Expok ha publicado muy variadas colaboraciones donde otros colegas y quien escribe han abordado la relación empresa – organizaciones civiles en materia de voluntariado, pero en una futura entrega se compartirán más ideas y prácticas para inspirar nuevos programas corporativos.





Desde el Consejo Directivo



Un consejero advirtió las paradojas del tiempo de la administración presidencial pasada. Resulta que el Premio Nacional del Deporte que se entrega tradicionalmente en noviembre en día cercano al día 20, ahora se entregó en diciembre; mientras que el Premio Nacional a la Acción Voluntaria y Solidaria que se entregaba frecuentemente en la fecha cercana a la celebración mundial el 5, se entregó en diciembre solo para lucimiento de la ex “primera dama”.



Otro consejero comentó que gustó la iniciativa del Presidente Enrique Peña Nieto al anunciar en su primer discurso, como uno de los 13 puntos para alcanzar igual numero de objetivos, lanzar una cruzada para enfrentar el hambre. Resulta que el mandatario instruyó a la titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Rosario Robles, para realizar un plan dentro de los primeros 60 días y que sea capaz de sumar a la sociedad civil en este reto. La alianza con organizaciones civiles puede resultar muy fructífera porque el gobierno solo no puede, la sociedad civil sola no puede, pero juntos son capaces de avanzar firmemente en distintos propósitos.



Este consejero recordó que ya se cuenta con muy buenas prácticas como: la Fundación CMR y su alianza con los estupendos Comedores Santa María, cuyo modelo fue replicado por el gobierno del Distrito Federal; el servicio de Huellas de Pan en Quintana Roo; los bancos de alimentos que existen varias entidades del país. Estos casos proveen de alimentos pero también existen iniciativas para generar alimentos a través de huertos de cultivo de traspatio, educación nutricional, provisión de leche, etc. Contará esa cruzada con importantes aliados.